Vitoria-Gasteiz
Una placa en tu mostrador. Sin aplicaciones, sin cuotas mensuales. Voy a tu local, te la dejo configurada con tu ficha de Google y la probamos juntos antes de que pagues.
Escanéalo ahora. Es exactamente lo que verá tu cliente, pero con tu negocio.
El problema no es que tus clientes no quieran dejarte reseña. Es que salen contentos, tendrían que sacar el móvil, buscarte en Google, encontrar tu ficha… y para entonces ya están en la calle.
La placa se queda en la barra, el mostrador o junto al datáfono. Justo donde el cliente ya está parado.
O escanea el código con la cámara. No instala nada, no se registra en nada, no descarga ninguna aplicación.
Se le abre directamente tu página de reseñas de Google. No tu ficha: el formulario para escribir.
Puedes comprar una placa parecida por internet. Te llega en blanco, buscas tu identificador de Google, la configuras, compruebas que abre el formulario correcto y la pruebas en un iPhone. O me llamas a mí.
Busco tu ficha de Google, la enlazo y la dejo lista en tu mostrador. Tú no tienes que hacer nada.
La probamos con tu móvil y con el mío, por NFC y por código QR. Si no funciona delante de ti, no me la compras.
Sin cuota mensual, sin suscripción, sin renovación anual. Pagas una vez y la placa es tuya.
Cambias de nombre, de local o de ficha de Google, me escribes un correo y la reapunto en el día. Sin tocar la placa.
Y siempre lleva código QR, para el que tenga el NFC apagado o un móvil más antiguo. Nunca se queda sin forma de dejarte la reseña.
Factura para tu contabilidad, en el momento. Pagas en efectivo, por Bizum o por transferencia.
Los negocios que mejor funcionan ponen más de una: una en la barra y otra junto a la caja, donde el cliente está parado esperando.
Trabajo en Vitoria-Gasteiz y alrededores. Voy yo a tu local, sin coste de desplazamiento.
Efectivo · Bizum · Transferencia — con factura siempre
Soy de Vitoria-Gasteiz y monto Gasteiztap yo solo. No hay centralita, ni comercial de paso, ni una empresa en otra provincia: te atiendo yo, en persona, y el correo que ves en esta página lo leo yo.
Voy a tu local, te enseño cómo funciona en treinta segundos y, si te encaja, te lo dejo puesto y probado antes de irme. Si no funciona delante de ti, no me lo compras.
Y si dentro de un año necesitas cambiar algo, sigo estando aquí y sigo contestando.
Mándame un correo con el nombre de tu negocio y dónde estás, y me paso a enseñártelo. Treinta segundos y decides tú.